
Josemi: "Generaciones y generaciones de niños canarios son educados en la ignorancia de su entorno y sus raíces culturales".
"Josemi" Martín es canario, nacido en Gran Canaria, y reside desde hace seis años en Madrid. Participa en el blog colectivo Tamaimos junto a Iván Suomi y Agustín Bethencourt, que incluye un podcast semanal que se emite en diversas radios del archipiélago. Asimismo, toma parte en diversas iniciativas culturales y sociales, en la red y fuera de ella, encaminadas a acabar con la indefinición y el ocultamiento de nuestra cultura. Entre ellas, adquiere especial relevancia la red social Cultura Canaria, un punto de encuentro para todos los amantes de la cultura de las islas, en el sentido más amplio de la expresión.
¿Cómo surgió la idea de crear una red social para difundir la cultura de Canarias?
Surge como idea compartida con un amigo, Néstor López, desde la inquietud y la preocupación que nos causaba la falta de espacios de encuentro, participación, debate y aprendizaje para la gente interesada en nuestra cultura en muy distintos ámbitos. Las posibilidades que nos dan las nuevas tecnologías y nuestra experiencia en algunas redes sociales nos hicieron pensar que este instrumento podría ser el adecuado para fundar un espacio donde compartir, debatir y, en definitiva, crear sinergias positivas que sirvan para empoderar a la gente preocupada por nuestra cultura y nuestra identidad. Asimismo, desde su mismo comienzo, Cultura Canaria se convirtió en punto de encuentro entre canarios de las islas, canarios de la diáspora y amigos de la cultura canaria en todo el mundo.
¿Hay suficientes espacios en la red que difundan la cultura del archipiélago?
Nunca son suficientes. Todo lo que podamos hacer por que la cultura de nuestras islas ocupe un lugar de igualdad entre las culturas del mundo es bienvenido. Sí es verdad que en los últimos años se percibe un auge de páginas, blogs, etc. dedicados a las islas que es de celebrar. En este sentido, creo que es necesario destacar especialmente la Revista Digital Bienmesabe, por trayectoria, calidad, dedicación, etc. Creo que quizás no sea mal objetivo para los próximos años tratar de buscar escenarios de sinergia, colaboración y trabajo compartido, prestando particular atención a la búsqueda de acuerdos en torno a la definición misma de la “cultura canaria”, sus límites, desafíos para el presente y el futuro,… Se me antoja que un trabajo en este sentido sería muy beneficioso para la orientación de los debates en torno a la Cultura Canaria y para el trabajo
cultural en sí mismo.
¿Cree que se estudia suficiente nuestra cultura en nuestras escuelas?
Es obvio que no. Es un debate muy amplio que supera las pretensiones de esta entrevista, sin embargo, sí diré que es urgente que se aborde este asunto con seriedad. Debemos impulsar un debate entre activistas de nuestra cultura, estudiantes, asociaciones de padres y madres de alumnos, administración educativa, colectivos de enseñantes, profesionales de la pedagogía, movimientos de renovación pedagógica, etc. acerca de la Escuela Canaria que nos hace falta. Alguien debe tomar la iniciativa y abrir este debate. No podemos quedarnos de brazos cruzados cuando vemos que se perpetúa un sistema educativo alejado de nuestra realidad y generaciones y generaciones de niños canarios son educados en la ignorancia de su entorno y sus raíces culturales. No hay que ser muy avispado para darse cuenta de que ahí encontramos una de las causas para el fracaso escolar y los bajos niveles de formación actualmente existentes en las islas.
¿A qué cree que es debido?
Creo que en Canarias ha habido tradicionalmente un interés por ocultar todo aquello que pudiera tener que ver con un despertar de la identidad propia de los canarios. Como ejemplo, se han sucedido diferentes leyes del sistema educativo, gobiernos de distinto color político, algunos de ellos cultivando una retórica muy particular acerca de nuestra identidad, y, sin embargo, la literatura canaria, por ejemplo, sigue estando ausente de nuestras escuelas e institutos, salvo honrosísimas y contadísimas excepciones. Igual sucede con nuestros deportes autóctonos. Sólo desde la ingenuidad se puede pensar que esto no es intencionado. Paralelamente, creo que los actuales profesionales de la enseñanza son también víctimas de esta “tradición” y padecen un déficit de formación en todo aquello relacionado con nuestra cultura que les impide ejercer una labor reparadora en este ámbito. Es por ello que se limitan a repetir miméticamente los planes curriculares aprendidos en su infancia obviando el mandato legal que tiene de incluir contenidos canarios en los curricula. Por decirlo en otras palabras, reproducen los vicios de la escuela alienante en que nos hemos criado los canarios.
¿Con qué objetivo ha sido creada la red social "Cultura Canaria"?
Como apunté más arriba, entendíamos los creadores de esta red que no existía un espacio de encuentro que tuviera como único protagonista a la cultura de nuestras islas. Existen blogs que tocan algún aspecto, foros,… pero que comparten su interés por la cultura con la política. Existen también revistas como la citada Bienmesabe. Sin embargo, no existía una red social específica donde la gente pudiera interactuar, aportar contenidos en igualdad de condiciones, construir, elaborar, suministrarse,… En este sentido, Cultura Canaria es un proyecto que nace con vocación de apoyar, complementar, otros proyectos ya existentes que compartan el objetivo de la defensa de nuestra cultura y jamás con vocación de competir o sustituir. En la lucha por nuestra identidad, todos somos útiles y necesarios.
El proyecto Cultura Canaria como red social, ¿Cómo ha sido acogido por la sociedad?
Estamos muy satisfechos con la acogida encontrada hasta ahora. Casi trescientos miembros en apenas cinco meses de existencia es una cifra más que ilusionante. Números aparte, el nivel de interacción entre los miembros de la red, la cantidad de gente que desde fuera de las islas participa, las numerosas discusiones en marcha,… son otros elementos que nos hacen ser optimistas ante el futuro de este proyecto que, en realidad, acaba de nacer. Además, gracias a las aportaciones de sus miembros, es un sitio que va ganando valor con el paso del tiempo, en la medida en que también acumula conocimiento sobre nuestra cultura a través de textos, vídeos, música, fotografías, etc. Creemos que en la sociedad canaria existe una demanda, escasamente vehiculada, de mayor y mejor conocimiento de nuestra tradición cultural y la creación actual. En este sentido, el terrero de las nuevas tecnologías no debe quedar al margen de nuestras preocupaciones.
¿Ve en el canario el orgullo por sus raíces?
Es un tema demasiado complejo para abordar en una sola pregunta. De entrada veo poco acuerdo en torno a cuáles son “nuestras raíces” y “nuestras raíces” no son toda nuestra identidad, como en el famoso drago de Luis Morera. Diré que veo diferentes actitudes. En demasiados canarios veo un complejo de inferioridad, una minusvaloración de todo lo que pueda ser considerado como canario, que corre paralelo a una sobrevaloración de lo ajeno, que en todo momento es visto como superior. Veo en otros muchos canarios un orgullo ingenuo, pasional acerca de la canariedad, que no suele ir acompañado por un esfuerzo por saber qué es exactamente la canariedad o nuestra cultura. Más bien, se diría que hay un acercamiento emotivo a los aspectos más superficiales de la misma, que suelen ser también los más controvertidos desde el punto de vista de su “calidad”, incorporación, etc. Es un sentimiento que no tiene por qué ser negativo pero que sí está marcado por una ingenuidad y una fragilidad que lo imposibilitan para el alumbramiento de un concepto genuino acerca de nuestra identidad y nuestra cultura. Veo menos una “canariedad consciente”, como la enunciara Manuel Alemán en su imprescindible Psicología del hombre canario: “percepción lúcida y lumínica de la identidad canaria, de la singularidad de sus características, de su aporte diferenciador, de su influjo en el psiquismo del hombre canario al que modela con un modo psicológico de ser.” Esta concepción de la canariedad no está en absoluto reñida con la pasión y el amor hacia nuestra identidad. Antes bien, hace de dicho amor un componente fundamental, imprescindible. Finalmente, también soy optimista porque, parafraseando a Alemán, veo asimismo mucha gente que va quitándose la neblina de los ojos.
¿Considera que falta interés por parte de los ciudadanos a las raíces canarias?
No, considero que en cuanto se da el encuentro de los canarios con su cultura, su identidad y sus raíces, se da un nivel de empatía e identificación enorme, muy positivo. Se libera una energía de creatividad y dinamismo muy necesarias en nuestra sociedad y especialmente beneficiosas para el individuo. Lo que faltan son espacios donde se dé ese encuentro. Es algo que no debe quedar sólo a la libre iniciativa sino en lo que las instituciones públicas y privadas, educativas, medios de comunicación, asociaciones y colectivos de todo tipo, etc. deben también jugar su papel y no hacer dejación de funciones como viene sucediendo en la mayoría de los casos.
Por último, ¿Cree que debe cambiar algo en la mentalidad de la sociedad canaria? o por el contrario, ¿observa una sociedad comprometida con su tierra? ¿Busca ese cambio "Cultura Canaria"?
Es obvio que el camino iniciado en los años setenta y ochenta por parte de una sociedad en busca de su identidad, conoció un alto en el camino desde los años noventa en adelante por diversas razones. Sin embargo, nunca se ha interrumpido y, en este sentido, creo que podemos hablar, a la vista de algunos elementos de la actualidad, de cierto renacer identitario. Estamos insertos en una tradición que puede atravesar periodos difíciles pero que no desaparece. Sin embargo, paralelamente, las amenazas son también mayores. Están en el terreno educativo, en los medios de comunicación, pero también en ámbitos cotidianos de relación: la familia, los amigos, la asociación,… Hay que redoblar esfuerzos, activar sinergias, ser imaginativos y especialmente preactivos. Todos podemos hacer algo, mucho, por nuestra cultura y nuestra identidad. Así, podremos preservar y empoderar una cultura que debemos proteger para luego compartir con el resto de los pueblos del mundo.